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Arturo Berned

Cabeza IX. 2012, acero cortén, acabado oxidado, 484 x 380 x 412 cm
Cabeza IX. 2012, acero cortén, acabado oxidado, 484 x 380 x 412 cm

Considero a Arturo Berned uno de los escultores abstractos más destacados de su generación. Incluí una de sus monumentales obras, Cabeza II (2011, acero cortén, acabado oxidado, 226 x 188 x 154 cm), en la colectiva El paisaje próximo. IV Bienal de la Fundación ONCE (Madrid, Centro Cultural Conde Duque, 2012), junto al trabajo de, entre otros, Rui Algarvio, Pepe BuitragoLuis Fega, Han Sungpil, Faustí Llucià, Domingos Loureiro.  A continuación, comparto un breve escrito que fue publicado en el Portfolio “Arturo Berned”, en la revista Ars Magazine (Madrid), nº 19, julio-septiembre de 2013, pp. 79-90.

Arturo Berned

Desde que Arturo Berned (Madrid, 1966) comenzara a compaginar su ejercicio profesional como arquitecto con la práctica escultórica han transcurrido veinte años. Los ocho últimos de los cuales los ha dedicado exclusivamente al desarrollo de su corpus escultórico. No obstante, ambas disciplinas se encuentran intrínsecamente relacionadas. Así, su escultura se caracteriza por un contenido abstracto de cariz geométrico y desornamentado y una configuración volumétrica marcada por la ortogonalidad. Elementos que manifiestan sinceramente los sólidos principios geométricos que conoce en virtud de su formación y su obra arquitectónica. Sus primeros trabajos (serie «Cajas») se constituían en paralelepípedos que ofrecen superficies cuadradas o rectangulares, estando constituidas por uno, dos y hasta tres elementos móviles planteados para que pudieran cerrarse a voluntad hasta hacer que la superficie del conjunto no conociera huecos, por lo que estas esculturas son susceptibles de ser empleadas como mesas.

Cabeza V. 2011, acero inoxidable pulido, 226 x 276 x 187cm
Cabeza V. 2011, acero inoxidable pulido, 226 x 276 x 187 cm

Su evolución conoció un definitivo viraje en 2008, cuando esta práctica escultórica exenta, cercana en aquella primera etapa a las artes aplicadas, abandonó el criterio de utilidad. Comenzó, de este modo, una investigación del prisma regular más sólido, el cubo, para lo que procedió, excepcionalmente, a una elaboración en madera con el fin de someterlo a un análisis mediante la manipulación manual de elementos de madera de sección constante que se cortaban ortogonalmente hasta inscribirse en un cubo. Un procedimiento de vaciado que habría de aplicar a diferentes prismas, crecientemente complejos. Con posterioridad, Berned procedería a la experimentación de evoluciones en el espacio, aunque variando la sección del volumen en que se inscriben, recurriría de modo definitorio a los metales, tales como el hierro y, en particular, al acero, y trabajaría en dimensiones pequeñas, medianas, grandes y monumentales. La integridad de estos cambios ha motivado una modificación en los procedimientos escultóricos, que ya no son manuales, sino que precisan para su invención de un programa informático que sirve a la planificación arquitectónica, mediante el cual Berned calcula ángulos, longitudes y proporciones, que pasarán después a ser seguidos por operarios en distintos talleres artísticos.

Maqueta de Espiaral I. 2007, madera
Maqueta de Espiral I. 2007, madera

En el trabajo escultórico de Berned se han sucedido diferentes soluciones volumétricas inscritas en diferentes series como «Espiral» o «Constructivismo» y otras en las que existe una mayor presencia arquitectónica, como en las síntesis geométricas de atlantes («Soldado») y cariátides («Dama»), o ha creado esculturas marcadas por una destacadísima vertical y vocación pública en obras que, hasta la fecha, han llegado a alcanzar los doce metros de altura («Velas»).

Vela VI. 2011, acero cortén acabado con pintura de poliuretano, 658 x 314 x 394 cm
Vela VI. 2011, acero cortén acabado con pintura de poliuretano, 658 x 314 x 394 cm

Parece que a Arturo Berned le moviera encontrar un orden en el mundo. No en vano, se sirve en las evoluciones de sus volúmenes de una razón matemática tan enigmática como sugestiva: la sección áurea. Sus esculturas, y particularmente las que integran su serie «Cabezas», caracterizadas por lo concentrado de su volumetría, presentan, en su extraordinaria serenidad, un halo inmaterial, haciendo de su rotundidad tangible un medio para la consecución de una idea. Late en la obra de Berned una sed que se podría identificar con un camino hacia el misticismo.

Cabeza IX. 2011, acero inoxidable, 115 x 86 x 90 cm
Cabeza IX. 2011, acero inoxidable, 115 x 86 x 90 cm