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La venganza según Alexandre Dumas. El ciclo mosqueteril, y III: El vizconde de Bragelonne

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DUMAS, Alexandre: Los mosqueteros [vol. II]. El vizconde de Bragelonne. Tr. de Javier La Orden Trimollet. Madrid, Cátedra, 2008. 1822 páginas. Ilustraciones de J. Désandré y A. de Neuville.

DUMAS, Alejandro: El vizconde de Bragelonne I. El ciclo de Los tres mosqueteros completo II. Tr. de la editorial Lorenzana revisada por Carlos Pujol Jaumandreu y Carlos Pujol Lagarriga. Barcelona, Edhasa, 2011. Y El vizconde de Bragelonne II. El ciclo de Los tres mosqueteros completo III. Tr. de la editorial Lorenzana revisada por Gregorio Cantera. Barcelona, Edhasa, 2011. Edición acompañada de las estampas de la primera edición ilustrada de la obra, de Vivant Beaucé. 934 y 940 páginas, respectivamente. 

 

El vizconde de Bragelonne

La tercera y última parte de la trilogía mosqueteril, Le Vicomte de Bragelonne, es, asimismo, la más extensa, superando en longitud a la suma de las dos primeras que la componen. Por otra parte, carece en su extensísimo desarrollo de algún personaje de tan arrebatadora villanía como Milady o Mordaunt, quienes coprotagonizaban Los tres mosqueteros y Veinte años después, respectivamente. Con una acción que comienza una década después del final de la entrega inmediatamente anterior, no es la edad de los mosqueteros lo que conduce a Dumas a teñir esta entrega de tonalidades crepusculares y melancólicas. El mundo en el que se desarrolla es ya definitivamente otro. Muy consecuentemente, Dumas solo deja con vida a uno de sus cuatro héroes, probablemente el menos seductor de todos ellos, el más sibilino, y el menos noble de la hermandad, aunque ciertamente, el más poderoso de todos: Aramis. Si las primeras noticias que tenemos de él le identifican como obispo de Vannes, nombramiento que ha tenido lugar tan solo un mes antes del comienzo de la acción, habrá de llegar a ocupar, y obrar con todo secreto, un cargo de eclesiástico de extraordinario poder.

En el siguiente vídeo me ocupo de un análisis de la cuestión.

Agradezco sinceramente su atención, y celebraré conocer sus impresiones sobre este contenido, que puede dejar en la sección de comentarios del vídeo. Le envío un abrazo fraterno.