
DUMAS, Alexandre: Los mosqueteros [vol. I]. Los tres mosqueteros. Veinte años después. Tr. de Javier La Orden Trimollet. Madrid, Cátedra, 2010 (ed. corregida y aumentada de su primera edición, de 2005). Edición que incorpora las ilustraciones de Maurice Leloir (xilografías de Jules Huyot)[1] y de Raymond de La Nézière[2]. 1468 páginas.
DUMAS, Alejandro: Los tres mosqueteros & Veinte años después. El ciclo de Los tres mosqueteros completo I. Los tres mosqueteros. Veinte años después. Tr. de la editorial Lorenzana revisada por Carlos Pujol Jaumandreu y Carlos Pujol Lagarriga. Barcelona, Edhasa, 2011. Edición acompañada de las estampas de la primera edición ilustrada de la obra, de Vivant Beaucé[3]. 1312 páginas.
Veinte años después
Como ocurriera con la primera parte de la trilogía de los mosqueteros, Veinte años después (Vingt ans après) fue inicialmente publicada de forma serial, en concreto, entre enero y agosto de 1845. Su mismo título explicita el lapso temporal transcurrido entre el final de la primera entrega de la trilogía y el inicio de su secuela. Cuando comienza la acción, en efecto, muchas cosas han cambiado. Han muerto el rey, Luis XIII, y el todopoderoso Armand Jean du Plessis, cardenal Richelieu, y otro cardenal, Julio Mazarino (o Jules Mazarin o Giulio Mazarini), que parece una parodia del primero, ocupa su puesto, mientras que en el trono se halla la regente Ana de Austria a la espera de que Luis XIV alcance su mayoría de edad. La acción de la novela comienza en 1648, exactamente veinte años después de la conclusión de la primera parte de la trilogía, y concluye al año siguiente.
En comparación con la primera parte de la trilogía, la segunda, algo más extensa, presenta en un número sensiblemente menor de ocasiones términos relacionados con el campo semántico de la venganza. Frente a los ochenta y dos que contabilizamos en la primera entrega, en la segunda los términos relacionados con la “venganza” se reducen a veintiséis, estando el sustantivo “venganza”, en singular o en plural, presente en catorce ocasiones, mientras que en diez, y en diversas formas, lo hace el verbo “vengar”, a lo que han de sumarse sendas apariciones del sustantivo “vengador” y otra del adjetivo “vengativos”.
En el siguiente vídeo me ocupo de un análisis de la cuestión.
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