
En 2014 la editorial madrileña Kókinos publicó dos álbumes dedicados al lector infantil hermanados por sus características compositivas, de formato y tipográficas, dedicados a la Navidad. Se trata de La Natividad y Los Reyes Magos. Dos volúmenes que, con bellísimas reproducciones fotográficas de artistas medievales y renacentistas a todo color, ofrecen sendas aproximaciones a la celebración navideña en general, y de la Epifanía, en particular, redactadas por la escritora de origen francés Géraldine Elschner. Los textos originales fueron publicados en alemán: Die Weihnachsgeschichte y Die Heiligen Drei Könige en 2011 y 2013, respectivamente. Alemania es el país natal del padre de la autora, y su país de adopción. La traducción en ambos casos es de Esther Rubio.
La Natividad
El primero de los títulos presenta una muy sucinta narración para la que se sirve la autora de los Evangelios de San Mateo (Mt 1, 18-25; 2, 1-18) y San Lucas (Lc 1, 5-56, 2,1-20).
El álbum cuenta en todo momento con la disposición de una página con reproducciones fotográficas y la contigua dedicada al texto de la que es ilustración. Unas reproducciones que son obra del impar artista florentino Giotto (c.1267-1337), y pertenecientes a la Capilla de los Scrovegni en Padua, un colosal triunfo artístico pintado entre 1304 y 1306, y al que podríamos identificar nada menos que como la Capilla Sixtina de la transmisión de los usos bajomedievales al arte renacentista.
En su muy breve y sucinto texto, idóneo para los niños lectores, Géraldine Elschner presenta las escenas de la Anunciación (el Arcángel San Gabriel anuncia a María que concebirá al Hijo de Dios; episodio para el que una única imagen de Giotto ha sido dividida por la mitad para crear dos dobles páginas), los Desposorios (las bodas de San José y la Virgen María), la Visitación (María va a anunciar la nueva a su prima Isabel, embarazada como ella, a pesar de que por su edad ya no lo esperaba estar; su hijo será San Juan Bautista), el Nacimiento de Jesús en Nazaret (la familia se había dirigido a Belén parta censarse por orden de Augusto), el Anuncio a los pastores, una Sagrada Familia en el establo, rodeados de carneros sobre la tierra y de ángeles en el cielo, la llegada de los Tres Sabios de Oriente (los Tres Reyes Magos), el Sueño de José en el que se le anuncia el riesgo que corren por la orden dictada por Herodes para matar a todos los recién nacidos de la región (para cuya ilustración se ha recurrido al detalle de San José dormido a los pies de la cuna de la representación de la Natividad), una representación de los Santos Inocentes (la matanza de los infantes) y la Huida a Egipto.

La elección del repertorio visual no podría ser más feliz. El ciclo narrativo de Giotto se ocupa de la integridad de la narración del Nacimiento, tanto de sus prolegómenos como de las primeas adoraciones que revivió, y las amenazas terrenales que padeció. Pero es que, además, Giotto logra imágenes repletas de candidez y humanidad, de un atractivo expresivo y cromático sobre el que redunda el orlado de pan de oro de las figuras santas, y una representación espacial extraordinariamente sencilla y comprensible para los niños, además de profesar Giotto en sus representaciones un amor franciscano por los animales. Como el que profesan los niños.

Los Reyes Magos
Su volumen gemelo comparte todas las características exteriores del primero, si bien se diferencia de aquél en que, por circunscribirse a un episodio específico del ciclo de la Navidad, se ha recurrido para su ilustración a reproducciones de estos asuntos a cargo de diversos artistas. Desde el propio Giotto en la Capilla de los Scrovegni (c. 1305; de quien se reproduce, asimismo, la Matanza de los Santos Inocentes con el detalle de Herodes), Abraham Cresques (1375, autor de un manuscrito miniando conservado en la parisina Bibliotèque Nationale de France), de Gentile da Fabriano (1423, Galleria degli Ufizzi), Andrea Mantegna (1495, Los Ángeles, Paul Getty Musuem), el viaje representado pro Benozzo Gozzoli (1459-1461, fresco, en el muro oriental de la Capilla de los Magos, en el florentino Palazzo Medici-Riccardi, que es origen del mayor número de reproducciones del volumen), y el Tríptico de la Epifanía (concretamente del panel central, c 1495, Madrid, Museo Nacional del Prado), de El Bosco. Adicionalmente se encuentra una reproducción de un detalle de la Adoración de los pastores de un óleo de Domenico Ghirlandaio (c. 1485) que se encuentra en la florentina Iglesia de Santa Trinita (la imagen inferior es un detalle de esta pintura), y una fotografía del relicario de los Magos que se reverencia en la Catedral de Colonia.
En su aspecto textual, Géraldine Elschner no se complica con fuentes eruditas, y desarrolla en sus términos más populares la lacónica referencia que al episodio ofrece la tradición popular, dejando abierta la cuestión del origen geográfico y étnico de los Tres Reyes Magos1. Y es que la única referencia neotestamentaria a estas figuras tan queridas por los niños tiene lugar en el Evangelio de San Mateo (Mt 2, 1-12)2.

Abundan los libros relacionados con mayor o menor fidelidad con los motivos que dieron origen a la celebración de la Navidad. Unos volúmenes tan magníficamente acompañados con hitos de la pintura religiosa tardomedieval y renacentista y con sucintos y claros textos como los que aquí se han reseñado suponen una aportación de la mayor importancia a la bibliografía navideña dedicada a los lectores más jóvenes. Los idóneos protagonistas de la celebración de sus auténticos protagonistas. “La fiesta de las fiestas”, en cómplice expresión franciscana, se vive mejor con un corazón de niño. Feliz Navidad.
Notas
[1] De los artistas utilizados tan solo Andrea Mantegna hace que uno de los Magos sea negro. El rey negro es identificado popularmente como Baltasar y sería quien obsequiara al Niño la mirra; del mismo modo que Melchor, barbicano, obsequiaría oro, y Gaspar, barbirrojo, incienso.
[2] Que en la traducción de Eloíno Nácar Fúster y Alberto Colunga Cueto (Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos) reza así:
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle. Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén, y reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por los profetas: «Y tú, Belén, tierra de Judá». Entonces, Herodes, llamando en secreto a los magos, les interrogó cuidadosamente sobre el tiempo de la de la aparición de la estrella; y, enviándolos a Belén, les dijo: Id e informaos exactamente sobre ese niño, y, cuando le habléis, comunicádmelo, para que vaya también yo a adorarle. Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y, llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre, y de hinojos le adoraron, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron como dones oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños de no volver a Herodes, se tornaron a su tierra por otro camino.



