El presente vídeo parte de las reflexiones que fueron publicadas en la publicación académica Revista Iberoamericana de Estudios de Asia Oriental (REDIAO), nº 4, 2011, pp. 216-221 y 226-229 [DOI 10.3994/RIEAO.2011.01.011. ISSN: 1888-6566].
La aparición en el mercado editorial hispanohablante del extraordinariamente original y sugestivo ensayo dedicado a la historia de Japón por el insigne japonólogo Ivan Morris en 1975 (un año antes de su muerte), La nobleza del fracaso. Héroes trágicos de la historia de Japón ha de ser saludada como una aportación imprescindible en su campo[1].
El extenso volumen está articulado de forma muy simple, con diez capítulos dedicados a sendos héroes de la historia japonesa, a excepción del último, que se dedica monográficamente a los kamikaze 神風 y el primero, que hunde sus raíces en el mito, representando ambos una anomalía respecto a su estructura global: un capítulo dedicado a un único héroe cuya existencia histórica es irrefutable. El primer capítulo está dedicado a Yamato Takeru 日本武尊. El segundo, a [Totoribe no] Yorozu [捕鳥部] 万. El tercero, a Arima no Miko 有間皇子. El cuarto, a Sugawara no Michizane 菅原道真. El quinto, a Minamoto no Yoshitsune 源義経. El sexto, a Kusunoki Masashige 楠木正成. El séptimo, a Amakura Shitô 天草四郎. El octavo, a Ôshio Heihachirô 大塩平八郎y el noveno, a Saigô Takamori 西郷隆盛.
La particularidad del ensayo estriba, en primer lugar, en el criterio que el autor ha adoptado para el estudio de sus héroes, el de su caída, lo que conduce a Morris a sustentar una articulación antropológica extraordinariamente interesante respecto del pueblo japonés: su devoción por los héroes caídos en desagracia y que murieron por defender hasta el extremo sus propias convicciones. Una pauta antropológica que Morris denomina 判官贔屓 hôganbiki[2], aunque si existe un concepto que vehicula todo este ensayo es el de 誠 makoto (sinceridad), emblema de la mística del héroe derrotado[3].
Notas
[1] Edición original: The Nobility of Failure. Tragic Heroes in the History of Japan, Nueva York y Toronto: Rinehart and Winston, 1975.
[2] O «conmiseración por el caído». Morris transcribe en rômaji [transcripción fonética de la lengua japonesa mediante los caracteres romanos], (pues ni el original ni la traducción empelan fuentes japonesas) este haiku de comienzos del siglo XVII, compuesto por 松江重頼 Matsue Shigeyori; 世や花に判官贔屓春の風 Yo ya hana ni / hôganbiiki / haru no kaze (¡Ay, el mundo de los capullos / Hôganbiiki [compasión por el perdedor] / Viento primaveral!”). Ibid., p. 481. La voz se compone de los sustantivos 贔屓 hiiki (“favor”) y 判官 Hôgan (título del cargo oficial que ostentaba Yoshitsune).
[3] Pese a lo afirmado respecto de la ausencia de fuentes japonesas, tanto el ensayo original como su traducción han empleado, precisamente, el kanji de 誠 (makoto), de modo ornamental, para el comienzo de cada uno de sus capítulos.



